2009-02-09

Artículo : La crisis mundial o va ser que la ciencia ficción tiene un oceano azul para todos


Que Paul Krugman flamante premio Nobel 2008 de economía sea un aficionado a la ciencia ficción no es un secreto. Que Paul decidiera convertirse en un economista gracias a esa afición tampoco es un secreto. Que Paul realizara, en uno de sus primeros trabajos, un estudio sobre comercio interestelar en base a bienes en tránsito a velocidades cercanas de luz, no es que sea un secreto o una anécdota es que suena a ciencia ficción en estado puro. Pero Krugman, aficionado o no, tuvo siempre presente esa relación que existe entre ciencia ficción y economía, esa capacidad de prospección, proyección y predicción que relaciona una rama literaria habitualmente ignorada como la ciencia ficción con una rama de la economía menos conocida... el de los estudios de sistemas económicos.

La serie fundación de Asimov nos habla de los psicohistoriadores que son matemáticos que actúan sobre ciertas variables para manipular el devenir de una sociedad de dimensiones cósmicas. Krugman quiso convertirse en un psicohistoriador como muchos que nos enamoramos de esa ciencia con tanto poder. Paul sólo encontró un camino para acercarse a ser lo más parecido a un psicohistoriador y fue convirtiéndose en un economista brillante, capaz entre muchas predicciones, de pronosticar en la década de los 90 la enfermedad que sufría el capitalismo global y lo que nos venía encima ya con sus primeros avisos con la gripe económica de las crisis de Japon y los dragones asiáticos de mediados de los 90 y la actual pulmonía mundial de un enfermo comatoso terminal.

Asimov conocido por las tres( o cuatro) leyes de la robótica tiene, para mi, mucho más relevancia con sus psicohistoriadores un concepto mucho más realista, que con dichas leyes de la robótica, inocentes y naif ya puestos, que sirven de ejercicio filosófico sobre la relación entre máquinas y humanos y poco más; pero los psicohistoriadores son otra cosa... como Krugman son ya una realidad de nuestro tiempo.
Cuando un director de un banco nacional o supranacional como el americano o el europeo cambia el tipo de interés genera un efecto de proporciones bíblicas en todo el mundo y luego nos hablaran de los líderes del mundo si son los políticos... falso; esos economistas convertidos en psicohistoriadores son los auténticos gestores del planeta para bien o para mal debemos esperar que sus decisiones sean acertadas.

La política de naturaleza siempre local nada puede hacer con una economía global.
Efectos sociales debastadores como el Nazismo surgieron después del shock de la gran hiperinflación alemana una maniobra económica que genero un efecto sedante y un descrédito del poder político en ese momento en el poder. O Mao en China con la revolución cultural y la llegada posterior al poder de Deng que toco los resortes económicos necesarios para convertir un país rural en una economía productiva que absorbe 100 trabajadores por minuto en las inmensas zonas industriales del litoral chino.

Los economistas convertidos en los modernos psicohistoriadores saben que las influencias en la sociedad se consigue realizando modificaciones en 'pequeñas' variables económicas para generar una cascada ligada de causas-efectos de una forma imparable, influyendo en el día a día de muchas personas... el precio del dinero, los impuestos, las retenciones, el IVA, el IPC, el IRPF, la apreciación y depreciación de las monedas, la tasas de cambio, los subsidios, la deuda pública, las pensiones ese conjunto de cifras interminables que para muchos solo son números se convierten de la noche a la mañana en cuerdas de una marioneta, en una preocupación ciudadana para poder pagar la hipotecas cada mes o simplemente subsistir y no ahogarse.

Los economistas no afectan a una persona en concreto de la misma manera pero si afectan a la sociedad en su conjunto, trabajo parecido al de un psicohistoriador.

La velocidad de circulación de la información genera cada vez más indicadores, más variables para comprender como funciona el paciente y como podemos prevenir enfermedades del sistema, aunque a veces les toque lidiar con un enfermo terminal como el actual. Si alguien lo puede arreglar son personas como Paul Krugman o Josep Stiglitz otro gran economista con capacidades psicohistóricas.

Cada gran crisis de la historia viene precedida por un cambio en la relación humana con la ciencia; que provoca a la vez una fractura, un cambio de paradigma social, un cambio en el equilibrio político mundial y en definitiva un cambio de nuestras modelo de relaciones con efectos casi eternos.

Internet es el elemento clave de la actual crisis, la capacidad de transmisión de información, bienes y dinero a una velocidad incontrolable a roto con los modelos de prevención. ha sido un elemento disruptor que no se ha digerido a tiempo.

Estamos en estado de shock, nuestro dinero se deposita en una caja de un pueblo y al minuto sirve para comprar una casa en las antípodas del mundo; los psicohistoriadores deberán añadir nuevas variables para cuidar al enfermo Krugman nos hablaba de bienes moviéndose casi a la velocidad de la luz... bueno, ya lo tenemos aquí habrá que ver si pueden lidiar con el enfermo antes que muera.

Es en la ciencia ficción donde encontraremos la inspiración para las soluciones a la crisis mundial, ese nuevo cambio, ese elemento disruptor que necesitamos para reinventarnos, puede ser la nanotecnología, la neurociencia, la creación de una energía limpia que destrone al petróleo, la genética; la capacidad de idear de la ciencia ficción, para motivar e influenciar a ingenieros, científicos, políticos y economistas es lo que precisamos para salir del pozo. Gente de mente abierta para navega por nuevos océanos en busca de nuevas fronteras.

A los que crean que la ciencia ficción muere se equivocan... se reinventa, se redibuja, cambiará de soporte y de forma pero siempre es el primero en navegar por los nuevos océanos lo cartografía y pone cimientos al faro para las nuevas generaciones; por si no se han dado cuenta ciencia ficción y creatividad son hermanos de sangre fluyen y debemos fluir también nosotros, no existe la solidez sólo la fluidez; el mantener el status quo, el conservadurismo, el inmovilismo y la negación y resistencia a cualquier barrera al cambio es simplemente inútil, cuando menos se quiere cambiar y menos aceptar los cambios, más posibilidades de ahogarse en los nuevos mares habrá.


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