2008-07-09

Artículo: Hynkel. El dictador más simpático.


Si alguna vez hubo uno, si alguna vez tuvimos a un dictador que fuera simpático y con el que nos reímos y me sigo riendo ese fue Hynkel, líder indiscutible de Tomenia.

Evidentemente fiel al original la película: "El gran dictador" es una clásico que demostró la capacidad de crítica de Charlie Chaplin en un momento histórico único y espeluznante de la Europa del s. XX.
La película revierte la seriedad y mezquindad de la gestión de las masas de cualquier poder totalitarista basado en términos que cada vez nos parecen más trasnochados en un mundo donde el poder político se minimiza día a día y la globalización arrasa con todo: El honor, la patria, la raza y todas las tonterías que se han utilizado para apasionar a las poblaciones hoy en día se han reconducido a algo menos ofensivo como el deporte. Para los optimistas como yo creo que ha sido un gran avance... En vez de apasionarnos por los soldaditos y las pistolas nos conformamos con que los 'nuestros' metan un balón entre palos y todo el país contento y feliz. Genial, gran invento el fútbol, si señor.

Bueno, aquí podemos ver a Hynkel en su mejor momento...abstenerse de oírlo en horas de trabajo no se puede parar de reír...



Para quien quiera ver "la cosa" en que se inspiro Chaplin vean lo.

Al fina Chaplin realiza un discurso con una exaltación del pueblo ante la tiranías.
Discurso que siendo yo pequeño y con un HitBit MSX 16k estropeado tuve la suerte de ver al cambiar el switch y pillarla al vuelo en la telivisión. Sin saber lo que era ni saber el origen del discurso me marcó y me impresionó mucho; con el tiempo y alguna cana más, encontre el discurso por Internet y lo guardo como un pequeño tesoro, mi pequeña patria, mi pequeño salmo.




Aquí os dejo el discurso no tiene la emotividad de la película pero sin duda es un momento innolvidable del septimo arte y un pequeño momento de mis recuerdos cinéfilos.

Discurso final de 'El Gran Dictador'

Lo siento, pero no quiero ser emperador. No es lo mío. No quiero gobernar o conquistar a nadie.
Me gustaría ayudar a todo el mundo --si fuera posible-- : a judios, gentiles, negros, blancos.
Todos nosotros queremos ayudarnos mutuamente. Los seres humanos son así.
Queremos vivir para la felicidad y no para la miseria ajenas. No queremos odiarnos y despreciarnos mutuamente.
En este mundo hay sitio para todos. Y la buena tierra es rica y puede proveer a todos.

El camino de la vida puede ser libre y bello; pero hemos perdido el camino.
La avaricia ha envenenado las almas de los hombres, ha levantado en el mundo barricadas de odio,
nos ha llevado al paso de la oca a la miseria y a la matanza. Hemos aumentado la velocidad.
Pero nos hemos encerrado nosotros mismos dentro de ella. La maquinaria, que proporciona abundancia,
nos ha dejado en la indigencia. Nuestra ciencia nos ha hecho cínicos; nuestra inteligencia,
duros y faltos de sentimientos. Pensamos demasiado y sentimos demasiado poco. Más que maquinaria,
necesitamos humanidad. Más que inteligencia, necesitamos amabilidad y cortesía. Sin estas cualidades,
la vida será violenta y todo se perderá.

El avión y la radio nos han aproximado más. La verdadera naturaleza de estos adelantos clama por la bondad en el hombre,
clama por la fraternidad universal, por la unidad de todos nosotros.
Incluso ahora, mi voz está llegando a millones de seres de todo el mundo,
a millones de hombres, mujeres y niños desesperados, víctimas de un sistema que tortura a los hombres y
encarcela a las personas inocentes. A aquellos que puedan oirme, les digo: "No desesperéis".

La desgracia que nos ha caído encima no es más que el paso de la avaricia, la amargura de los hombres,
que temen el camino del progreso humano. El odio de los hombres pasará, y los dictadores morirán,
y el poder que arrebatarón al pueblo volverá al pueblo. Y mientras los hombres mueren, la libertad no perecerá jamás.

¡ Soldados ! ¡ No os entreguéis a esos bestias, que os desprecian, que os esclavizan,
que gobiernan vuestras vidas; decidles lo que hay que hacer, lo que hay que pensar y lo que hay que sentir !
Que os obligan ha hacer la instrucción, que os tienen a media ración, que os tratan como a ganado y
os utilizan como carne de cañón. ¡ No os entreguéis a esos hombres desnaturalizados,
a esos hombres-máquina con inteligencia y corazones de máquina ! ¡ Vosotros no sois máquinas !
¡ Sois hombres ! ¡ Con el amor de la humanidad en vuestros corazones ! ¡ No odiéis !
¡ Sólo aquellos que no son amados odian, los que no son amados y los desnaturalizados !

¡ Soldados ! ¡ No luchéis por la esclavitud ! ¡ Luchad por la libertad !

En el capítulo diecisiete de san Lucas está escrito que el reino de Dios se halla dentro del hombre,
¡ no de un hombre o de un grupo de hombres, sino de todos los hombres ! ¡ En vosotros ! Vosotros,
el pueblos tenéis el poder, el poder de crear máquinas. ¡ El poder de crear felicidad ! Vosotros, el pueblo,
tenéis el poder de hacer que esta vida sea libre y bella, de hacer de esta vida una maravillosa aventura.
Por tanto, en nombre de la democracia, empleemos ese poder, unámonos todos. Lucharemos por un mundo nuevo,
por un mundo digno, que dará a los hombres la posibilidad de trabajar, que dará a la juventud un futuro y
a los ancianos seguridad.

Prometiéndoos todo esto, las bestian han subido al poder. ¡ Pero mienten ! No han cumplido esa promesa.
¡ No la cumplirán ! Los dictadores se dan libertad a sí mismos, pero esclavizan al pueblo.
Ahora, unámonos para liberar el mundo, para terminar con las barreras nacionales, para terminar con la codicia,
con el odio y con la intolerancia. Luchemos por un mundo de la razón, un mundo en el que la ciencia y el progreso
lleven la felicidad a todos nosotros. ¡ Soldados, en nombre de la democracia, unámonos !

Hannah, ¿puedes oírme? ¡ Dondequiera que estés, alza los ojos ! ¡ Mira, Hannah ! ¡ Las nubes están desapareciendo !
¡ el sol se está abriendo paso a través de ellas ! ¡ Estamos saliendo de la oscuridad y penetrando en la luz !
¡ Estamos entrando en un mundo nuevo, un mundo más amable, donde los hombres se elevarán sobre su avaricia,
su odio y su brutalidad ! ¡ Mira, Hannah ! ¡ Han dado alas al alma del hombre y, por fin, empieza a volar !
¡ Vuela hacia el arco iris, hacia la luz de la esperanza ! ¡ Alza los ojos, Hannah ! ¡ Alza los ojos !

Chaplin tenía una cierta capacidad para predecir el futuro Tiempos Modernos también forma parte de esas películas indispensable sobre la deshumanización. A sus pies Hynkel.

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